Haití: “reconciliación nacional” entre impunidad y muerte a los activistas por los derechos humanos

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Duvalier (a destra) e Martelly (sinistra)

El Tribunal de Apelación de Port-Au-Prince, el pasado 20 de febrero, acogiendo favorablemente un recurso presentado por los familiares de las víctimas, decidió proceder en las investigaciones respecto a las acusaciones de graves violaciones de los derechos humanos que están pendientes en contra de Jean-Claude Duvalier “Baby Doc”, con la motivación que este tipo de crímenes son  imprescriptibles y que la legislación haitiana acoge el derecho internacional en materia de derechos humanos.

Un cambio de rumbo importante y significativo en el camino en  la lucha contra la impunidad que ha protegido  hasta hoy la familia Duvalier y una  victoria importante para los familiares de las miles de víctimas que están en espera de una condena del ex dictador  por crímenes de lesa humanidad.

El Tribunal de Apelación de hecho ha revocado un fallo anterior (27 de enero de 2012) en el que  los delitos por violaciones de derechos humanos habían sido prescritos  y se habían mantenido solo los de tipo financiero.

El régimen de los Duvalier (el padre François “Papa Doc” gobernó desde 1957 hasta 1971 y su hijo Jean –Claude desde  1971 hasta 1986) fue responsable de miles de casos de ejecuciones extrajudiciales (la milicia privada de los Duvalier, los Tonton Macoutes, ha asesinado a  más de 150 mil personas), desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y torturas, casos ampliamente descritos en un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Sólo entre 1975 y 1976, según el informe de la CIDH, más de 151 presos fueron ejecutados en la prisión de Fort Dimanche o dejados  morir por falta de atención médica, la mayoría por la tuberculosis o la disentería. El método utilizado para ejecutar a los prisioneros era horrible: para no gastar municiones estos se ponían a caminar en fila india hacia el mar, que estaba a unos 50 metros de la prisión, y una vez en el agua se les disparaba en el cuello. Los testigos han confirmado  que los disparos se escuchaban hasta la cárcel.  Ese lugar era conocido como el “cementerio clandestino de Duvalier”.

Javier Zúñiga, asesor especial de Amnistía Internacional, así ha comentado  de la sentencia del Tribunal de Apelación: “La decisión del tribunal renueva las esperanzas en la construcción de un nuevo Haití, fundado en el Estado de derecho y en la igualdad de todos los ciudadanos ante la justicia”.

¿Reconciliación nacional?

Si la comunidad internacional espera desde tiempo  la reconstrucción de una nueva Haití, sin embargo  los familiares de las víctimas de la dictadura sueñan con que esta refundación haya inicio con  la justicia y  la igualdad ante las leyes de todos los ciudadanos haitianos. Para ellos, más que para cualquier otra persona, no debe ser fácil convivir con la libertad de la  que goza hoy en día Baby Doc. Imagínense que debe representar para estas familias  encontrárselo  en las ceremonias oficiales del gobierno como invitado especial, como ocurrido  el pasado 1 de enero de este año durante la ceremonia de conmemoración de la Independencia Nacional.

La foto del apretón amistoso de manos entre el “presidente vitalicio” Baby Doc y el presidente Michel Martelly, ha escandalizado  la opinión pública y ha sacado una mueca de satisfacción a los nostálgicos del régimen, que no son pocos.

Cabe destacar que en aquella ocasión Duvalier no fue el solo invitado de honor llamado a representar la opereta trágica de la reconciliación nacional. Junto a él había sido invitado por Martelly también  Prosper Abril, otro militar golpista (tomó el poder en 1988), quien  se formó bajo Duvalier y fue jefe de la seguridad de Baby Doc hasta el 1986. Sucesivamente fue acusado por un tribunal de Miami de violaciones de los derechos humanos cometidas entre el 1988 y el 1990.

Jean Claude Duvalier, después de haber sido  derrocado por un levantamiento popular en 1986, regresó a Haití el 16 de enero de 2011. Sus últimos  25 años de  vida los había transcurrido en un exilio dorado en París, si bien  en realidad nunca se había mantenido alejado  de la escena política de su país. Su hijo, entre otras cosas, desempeña un papel importante en el gobierno de Martelly y hace apenas un año se rumoreaba  que iba a postularse en  las próximas elecciones.

Baby Doc ha mantenido fuertes lazos con los antiguos militantes del partido fundado por su padre, el Partido de Unidad Nacional, del cual  es “presidente honorifico”.  El partido, que ha sido refundado  el 22 de abril de este año, participará en las próximas elecciones con su propia lista y ha abierto en la ciudad de  Jacmel su propia oficina.  A la inauguración de la misma era presente también  Jean-Claude Duvalier. Además de esto hay otras señales que viejas e inquietantes presencias se mueven en el panorama político haitiano: la  extrema derecha, la más radical, formada por ex miembros de la milicia de Duvalier y del ejército  disuelto en   2005, se está reagrupando y en algunos eventos se ha visto la  participación de activistas con los uniformes del antiguo ejército haitiano y de los Macoutes.

Amenazas a los activistas de derechos humanos

Pierre EsperancePierre Esperance, reconocido activista haitiano  por la defensa de los derechos humanos, secretario general de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) y director general  de la Red Nacional para la Defensa de los Derechos Humanos (RNDDH), quien le ha dado seguimiento muy de cerca a todos los juicios en los que está  involucrado Duvalier, ha declarado que la decisión del Partido de  Unidad Nacional de presentarse en las próximas elecciones es claramente “un insulto y una provocación para los que luchan por la justicia”.

Provocación aun mayor si se tiene en cuenta que en la comisión designada por el Presidente Martelly con el fin  de supervisar las próximas elecciones del 26 de octubre,  participa también  Fritzo Canton, abogado defensor de Baby Doc en los juicios por crímenes contra los derechos humanos y la sustracción indebida de fondos públicos.

A raíz de las denuncias que Pierre Esperance está llevando adelante en relación con el juicio, pero también desde hace algún tiempo en contra de la corrupción rampante en el país, ha  recibido graves amenazas de muerte. Un sobre con   una bala y una carta en la que se le recuerda el atentado que sufrió en 1999 y del cual logró salvarse, y la promesa esta vez de no fallar, ha sido entregado a  las oficinas de RNDDH el pasado 2 de abril.

Dos meses antes, el 8 de febrero, habían sido asesinados Daniel Dorsinvil (miembro y fundador de la Alternativa de Justicia y coordinador general de la Plataforma de Organizaciones de Derechos Humanos de Haití) y su esposa Girldy Laréche.