Annalisa Melandri



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Luis López Díaz: La maldición del cura

San Juan Chamula

Miguel Martínez, cura de San Juan,
de soledad se hartó en su iglesia,
sin ruido de plata en su canasto,
moría su anhelo de poder.
Lleno de coraje caminó a Tsajaljemel
Con bravura de cónico hombres.
 
Trató de oscurecer la conciencia iluminada,
despedazando los símbolos sagrados,
acusando que eran obras del demonio,
y así menguar ese eco de unidad:
“Estas figurillas de Cuscat
son símbolo de maldad y muerte,
es un acto de idolatría y sacrilegio”,
gritaba el cura Martínez.‘
 
Los tsotiles dejaron que destruyeran
sus figuras hechas del cuerpo
de la madre silenciosa.
 
¿No es idolatría
la variedad de santos y escapularios de oro
que permanecen inmóviles
en el palacio de rezos?
 
¿Qué piden la Madre Tierra y el Padre Sol
que nos regalan la luz de la existencia?
 
¿No es idolatría que el propio Martínez
exigiera a los tsotsiles la décima parte
de sus esfuerzos de dura jornada?
 
¿Qué pide el viento y el montículo de robles,
pinos y selvas doradas del aire puro?
 
¿No es barbarie
el castigo con ardiente dolor
por la supuesta blasfemia
al elevar como Dios al sol
que no es símbolo de pecado original?
¿Qué pide el río
cuando se desliza en tu cálida piel
y te limpia sin mentiras el cuerpo,
llenándote de energía el espíritu;
mientras al cura le pagas
por el bautismo y te somete el alma?
 
Las afanosas nubes no piden nada,
la madre naturaleza jamás,
No exige ningún diezmo:
porque lo obsequian todo.
 
El cura despertó la ira de los nahuales
y se lanzaron como relámpago
que destruye aún el metal,
así aniquilaron a Miguel Martínez,
católico ángel venenoso,
junto con sus cuatro verdugos.
 
 
Vengo de las tierras altas de Chiapas, de Chilimjoveltic, una comunidad que pertenece al municipio tsotsil de San Juan Chamela, al pie del sagrado cerro de Tsontehuits, ahí vi la luz de mi vida en la helada noche del 13 diciembre de 1981. Gracias al Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura Indígena (CELALI), cursé el diplomado en composición poética y narrativa en 2003, en la Escuela de Escritores del espacio Cultural Jaime Sabines, SOGEM, de san Cristóbal de las Casas. Coautor del Libro Jowil Yaxinal, Delirio de Sombra, 2005. Ahora sale a los ojos del tiempo: Sbel sjol yo’ onton ik’, Memoria del viento.
Soy una melodía de esos trece acantos por Tsajal jemel.
Por nuestra memoria, canto.                                                                          

                                                                                               (Luis López Díaz)

 

 

Posted by on 23/08/2007.

Categories: dblog, Non solo poesia

3 Responses

  1. Querida Annalisa:
    Estás conociendo la otra parte de México, la de los indígenas de Chiapas, la tierras en donde se gestó la guerra en 1994, en donde murieron cientos de indígenas, en donde surgió el subcomandante Marcos, la guerra que el gobierno mexicano dice que ya terminó, pero yo digo que sólo está dormida… espero que tus expectativas se hayan cumplido en mi país.
    Un abrazo aguerrido desde Chamula y San Cristóbal de las Casas, Chiapas.
    Monique.

    by monique camus on ago 23, 2007 at 04:39

  2. respetemos sus tradiciones, como tambien nosotros pedimos nos respeten, no hay nada mas hermoso que recordar las palabras de don Benito Juárez “el respeto al derecho ajeno es la paz”

    by ROSARIO on gen 24, 2011 at 00:26

  3. Claro que sí.

    by Annalisa on gen 24, 2011 at 08:08

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